La cultura, la ciencia, la religión, las sectas, los grupos y tantas otras cosas que involucren patrones de comportamiento se rigen por una cantidad de paradigmas que aun no se sabe porque están definidos, cual es su verdad.
Definimos entonces un Paradigma todas aquellas costumbres, modelos, imposiciones que los seres humanos situamos como patrones en nuestra cultura y que no tienen una verdad definida.
La religión, la política, el lenguaje, llevan inmersos una cantidad de paradigmas que son aplicados en todos los tiempos hasta que uno nuevo aparece y desplaza aquel que tantos años se respeto con una intangible fuerza que no tiene explicación.
Los paradigmas limitan al ser humano, no permiten el avance del pensamiento y las acciones, los paradigmas se vuelven formas de vida que atropellan el libre desarrollo del progreso, de atreverse a crear y transformas mentalidades paralelas a la época y el desarrollo científico.
Los paradigmas entorpecen la realidad de lo que vemos y percibimos. Se vuelven verdad así no lo sean, se vuelven costumbre así no lo creamos, nos delimitan.
En nuestros tiempos, en nuestra actualidad, los paradigmas deben dejar de ser obstáculos para un libre desarrollo del pensamiento, atreverse a pensar diferente, a crear nuevas costumbres, un tipo de pensamiento dirigido a lo que se pueda comprobar, a manejar una comunicación, un lenguaje que vaya de la mano con nuestros tiempos y nuestras tecnologías, donde no se detenga la evolución, tendiendo presente que muchas de las verdades que hoy dia hacen parte de nuestras formas de pensar, han sido paradigmas que inicialmente fueron creados para poder llegar a esa verdad. El simple hecho de buscar una respuesta a lo que no se tiene.
martes, 2 de septiembre de 2008
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